Otro

Una pausa cariñosa


Para Héléa, el ritual nocturno siempre comienza con unos pequeños juegos, tranquilos, cerca de los brazos de su padre. Entonces, Arnaud va a abrazos, besos. Gracias a estos pequeños gestos repetidos, Héléa comprende que se acerca la hora de acostarse. Cualquiera sea el ritual que adopte, es importante que tenga un principio y un final, siempre en el mismo orden, de lo contrario perderá su función tranquilizadora.

Para Héléa, el ritual nocturno siempre comienza con unos pequeños juegos, tranquilos, cerca de los brazos de su padre. Entonces, Arnaud va a abrazos, besos. Gracias a estos pequeños gestos repetidos, Héléa comprende que se acerca la hora de acostarse. Cualquiera sea el ritual que adopte, es importante que tenga un principio y un final, siempre en el mismo orden, de lo contrario perderá su función tranquilizadora.